4 problemas psicológicos que podemos encontrar en romántica


Si estás aquí posiblemente sea porque te gusta el género romántico, pero si además te gusta la Psicología.. estás de suerte. Acabas de encontrar tu sitio.

A todos nos ha llamado en algún momento la Psicología. Creo que esto es un hecho. Todos hemos tenido alguna vez un problema que nos gustaría haber hablado con alguien que entendiera del tema o hemos actuado de apoyo de alguien que estaba pasando por un mal momento. Todos hemos presumido de tener "mucha psicología" al haber abordado con éxito un problema o nos hemos paseado durante más tiempo del necesario por la sección de libros de autoayuda intrigado por si entre sus páginas se encontraba la panacea. ¡La Psicología está en el aire! Mucho más de lo que nos creemos...

Si además de todo esto te gusta la literatura romántica, seguro que te encanta buscar explicaciones al comportamiento de los personajes del tipo: "seguro que Fulanita, del libro tal, no se fía de los hombres porque su padre se fue de casa cuando era pequeña."

A mí, como seguro que ya habéis deducido a estas alturas por el nombre de mi blog, me apasionan las dos cosas. Es por eso que en las historias que dibujo en mi cabeza siempre tienen algún guiño a un problema psicológico.

A nivel argumental, creo que la aparición en escena de un trastorno clínico puede enriquecer la trama. No tiene por qué ser uno de los protagonistas el afectado, puede ser un amigo o un familiar el que en algún punto de la narración pasa por un momento delicado.

Además, como psicóloga a la que le gusta escribir, he decidido ver en mi capacidad de poner letras a una historia una oportunidad para dar a conocer algunos trastornos psicológicos de los que todo el mundo habla pero que no todo el mundo conoce en profundidad.


De ahí mi idea de dedicar un post a este tema. 

¿Qué trastornos psicológicos son susceptibles de ser tratados en literatura romántica y en qué consisten?

Depresión. Ay, la depresión. Creo que si hay algún "false friend" a nivel de trastornos clínicos dentro de la literatura romántica sin duda es la depresión. Existe una gran diferencia entre estar triste y tener una depresión. Para diagnosticar a una persona de depresión tiene que seguir una serie de criterios diagnósticos. Es decir, presentar un conjunto de sintomatología caracterizada pensamientos y comportamientos negativos como tristeza, apatía o inactividad. Estos síntomas que se dan en la persona no se explican mejor por la presencia de un duelo (entendamos duelo como pérdida en general, no necesariamente como muerte de un ser querido).

Debemos diferenciar cuando la protagonista de la novela romántica que estamos leyendo está triste porque se ha roto su relación de pareja de más de diez años y cuando padece pensamientos disfuncionales que son síntoma de que está sufriendo un episodio depresivo mayor, como en la novela Cómo enamorarte de Cecelia Ahern.

Creo que la depresión (y todos los trastornos de los que hablo hoy), darían para un post entero. Pero, resumiendo, que este es el primer post y tenemos mucho tiempo por delante, creo que la depresión (en sus diferentes formas) puede ser un problema psicológico fácil de encontrar en romántica; ya sea como excusa para montar la trama principal, como recurso secundario o para justificar giros.


Cómo enamorarte

Adicciones. Adicciones, que no drogas. Existen muchos tipos de adicciones, tanto a sustancias como adicciones del comportamiento: juego patológico, compra compulsiva, adicción al sexo, a las nuevas tecnologías... Todas ellas tienen en común un patrón desadaptativo de comportamiento y/o consumo de una sustancia, y el craving o anhelo por llevar a cabo la acción en cuestión.

Las adicciones son grandes aliadas en la ficción romántica para romper parejas, familias y crear conflictos sobre los que construir parte de la trama.

Diría que la adicción más recurrente, concretamente en literatura romántica, es el alcoholismo (¿cuántos ejemplos os vienen a la cabeza del padre/madre alcohólico?). Es un recurso que, sin duda, puede dar mucho juego, como ocurre en la trilogía de  El Infierno de Gabriel, de Sylvain Reynard.


Trilogía Gabriel

Ansiedad. También conocido como "cajón desastre". Aquí, por suerte o por desgracia, cabe de todo. Desde casos más complejos como la agorafobia, trastornos de estrés postraumático o ataques de pánico, hasta otros más comunes como fobias específicas o trastornos de ansiedad generalizada (un trastorno caracterizado por ansiedad y preocupación excesivas sobre una amplia gama de conocimientos de la vida cotidiana).

Aquí es importante distinguir entre los trastornos de ansiedad debidamente diagnosticados y las personas de personalidad ansiosa que a menudo se ven desbordadas ante una situación. 

Realmente, es del segundo tipo de lo que más encontramos dentro de la literatura romántica, pero puesto que los trastornos de ansiedad suelen ser muy comunes en población tanto clínica como no clínica, creo que merecería la pena mencionarlos.

Un ejemplo de un trastorno de ansiedad, en este caso un Trastorno de Estrés Postraumático de inicio demorado, podemos encontrarlo en la novela Calle Dublín de Samantha Young.




Calle Dublín

Trastornos adaptativos. En este trastorno pasa un poco como en el anterior. Cabe de todo, pero en este caso porque la mayoría de problemática que encontramos en romántica puede ser clasificada a nivel clínico como un trastorno adaptativo.

La característica principal es que la sintomatología emocional o comportamental es una respuesta a una situación psicosocial estresante identificable. Hay malestar clínicamente significativo y dicho malestar es mayor de lo esperable en relación al estresor.

Aquí sí podemos incluir problemáticas cotidianas como una ruptura sentimental o pérdida de un trabajo. El personaje reacciona de manera desmedida al problema y presenta síntomas de depresión o ansiedad.

¿En cuántas novelas que hemos leído la protagonista pasa una época "de bajón"? ¿Cómo de relevante es este hecho en la trama? ¿Qué importancia se le da a los recursos que moviliza para salir adelante?
Por algo parecido pasa uno de los personajes de la trilogía Los Sentidos, de Irene Cao. Un acontecimiento estresante que se da en cierta parte de la historia condiciona el desarrollo de la trama de ahí en adelante.

Los trastornos adaptativos suelen aparecer con frecuencia en literatura romántica, aunque no supiésemos que se llamaban así hasta ahora y los confundiésemos con otros problemas.


Trilogía Los Sentidos

Personalmente, no concibo la literatura romántica sin un buen conocimiento psicológico de los personajes. Para mí, la Psicología está en el aire y la ficción va de su mano.

Dentro de la Psicología está la psicopatología y estos son cuatro de los problemas psicológicos que más abundan en literatura romántica, aunque se me ocurren muchos otros. 

¿Y a ti? ¿Hay alguno más que te venga a la cabeza?

Alejandra Beneyto

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