Cómo conocer mejor a tus personajes favoritos



Si te gusta la ficción en general, y la literatura en particular, seguro que alguna vez has leído algún post que hable del proceso creativo. Especialmente si te gusta la romántica y en algún momento ha llegado a tus oídos que las escritoras nos documentamos viendo millones de pelis que podemos clasificar dentro del famoso (y recién acuñado por mí) Estado del SPM: Sofá-Peli-Manta. Ya sabéis, dedicar tardes enteras a hacer maratón con tus amigas y un bol de palomitas para ver ilustres títulos de la ficción romántica, tales como El diario de Noa, Titanic y un largo etcétera.

En mi caso, creo que durante mi adolescencia vi tantas películas ñoñas que los surcos de mi cerebro han cedido y ya veo historias de amor donde nos las hay. De inspiración voy bien a día de hoy, así que podrías decirse que la actividad a la que más tiempo previo dedico es a la construcción de los personajes. ¿Cómo lo hago?



Supongo que no es una sorpresa total si os confieso que para esto echo mucha mano de la Psicología. Creo que tener unos conocimientos de base sobre Psicología me es de gran ayuda a la hora de mirar a la cara a un personaje y pedirle que me cuente todos sus secretos.

Soy muy friki de todo esto. No sé si culpar a los años dedicados al estudio de la Psicología o a las horas que paso creando historias dentro de mi cabeza, pero el caso es que me tomo muy en serio eso de concretar la vida y forma de ser de mis personajes. Lo sé absolutamente todo de ellos. He llegado a pasarles inventario de personalidad para matizar algunas características que se me resistían.

No estoy exagerando: tengo pruebas gráficas que tal vez algún día comparta.

Uno de los conceptos psicológicos a los que más importancia doy a la hora de crear a mis personajes es el apego.

¿Y qué carajo es el apego?, os preguntaréis algunas. Pues, dicho en psicolenguaje, el apego es el sistema de vinculación afectivo a través del que nos relacionamos con nuestras figuras de apego (nuestros padres en la infancia y el resto de personas significativas a nivel íntimo más adelante). Es un lazo afectivo que sienta las bases de un modelo mental de la relación con personas significativas a lo largo de nuestra vida.

Cada persona tiene una manera de relacionarse a nivel íntimo que puede ser clasificada dentro de distintos tipos de apego.

Conocer el tipo de apego de una persona, o de un personaje, en este caso, creo que es clave para entenderlo completamente. Especialmente si te gusta la literatura romántica, puesto que dicen los profesionales en el campo que el tipo de apego que establecemos con nuestros padres en la infancia determina, en cierta forma, el que tendremos con nuestras parejas en el futuro.

Los tipos de apego que existen son cuatro.

Apego seguro. Los niños pequeños con este tipo de apego exploran de forma activa mientras están con su madre, y se ponen nerviosos cuando se separan de ella. Cuando la madre vuelve, se alegran de verla. Estos niños suelen crecer con confianza en ellos mismos y a la hora de iniciar una pareja trasladan esa seguridad. Se caracterizan por basar sus relaciones de pareja en la complicidad y la intimidad, y tienen más probabilidad de desarrollar relaciones sanas.

Dentro de la literatura romántica, para mí el personaje que mejor refleja un apego seguro es la gran Louisa Clark de Yo antes de ti.


Yo antes de ti

Apego ambivalente. Estos bebés tratan de mantenerse cerca de su madre y exploran muy poco cuando ella está presente. Se inquietan mucho si ella se marcha, y cuando regresa su reacción es ambivalente: permanecen cerca, pero pueden resistirse al contacto físico con ella mostrándose molestos por el abandono. 

Cuando estos niños crecen e inician una pareja, tienden a presentar una elevada ansiedad por el abandono que en ocasiones suele ser traducida en relaciones teñidas de dependencia, celos y desconfianza.

¿Te suena este prototipo de algo? Como lectoras de literatura romántica, seguramente os vengan a la cabeza un puñado de personajes que podríamos meter en este grupo (casi todos pertenecientes al mismo tipo de novela).

Además de todos esos protagonistas que encontramos en ellas, me viene a la cabeza el personaje de Alejandro, de la Bilogía Lucía (Antes de conocerme y Después de encontrarme) de Saray García. 


Esta historia se sale completamente del prototipo mencionado, pero aún así podemos encontrar un personaje con rasgos de apego ambivalente entre sus páginas.

Antes de conocerme

Apego evitativo. Los niños con este tipo de apego muestran poco malestar cuando son separados de su madre, y generalmente huyen cuando regresa. Suelen ser sociables en los extraños pero pueden ignorarlos de la misma forma en que evitan a su figura de apego (su madre) cuando regresa.                                                      
De mayores, tienden al flirteo y a la ausencia de compromiso. No suelen tener expectativas de futuro en las relaciones que inician y no suelen implicarse demasiado a nivel emocional. 

Seguro que esto también te suena y estás pensando en el típico personaje con alergia al compromiso... Como Jason Brady, por ejemplo, de la Saga Sintonías de Patricia Shuterland.

Amigos del alma

Apego desorganizado. Este tipo de apego es una combinación de los patrones de apego ambivalente y apego evitativo. Es el que más problemas genera de los cuatro y el menos común, tanto en la literatura romántica como en la vida real.

Personalmente, creo que tener una idea aproximada de este concepto puede ayudar a conocer mejor a un personaje (y a las personas también, claro). 

No obstante, el tipo de apego de una persona no es determinante a la hora de establecer una relación íntima. Como casi todo en Psicología, 1+1 no es necesariamente 2 en el 100% de los casos. En el apego, desde luego, no lo es. Aquí hablamos de tendencias; el aprendizaje y las circunstancias en las que nos encontremos harán el resto. Pero esto no quita que conocer el estilo de apego nos aporte mucha información.

Como decía antes, para mí es una pieza fundamental a la hora de tejer la complejidad emocional de mis personajes. Para que un personaje tenga coherencia a nivel psicoemocional, es importante tener una ligera idea de cómo es su sistema de apego. Eso me ayuda a plantear mejor su manera de comportarse dentro de una pareja cuando ya se ha hecho adulto.

Ya hemos visto que en la literatura romántica hay una tendencia clara a caracterizar a los personajes (sobre todo a los masculinos) dentro de los estilos evitativo y ambivalente. Esto suele dar mucho juego a la trama y nos engancha con más facilidad.

¿Cuántas veces nos hemos quedado leyendo para comprobar con nuestros propios ojos que el chico acaba """"cambiando"""" (comillas dobles) por la chica y se queda con ella? ¿Cuántos protagonistas masculinos merecen un sartenazo en la cabeza por mostrarse posesivos con la chica? ¿A cuántas protagonistas admiramos por ponerse en su sitio y luchar hasta el final por la relación que merecen?

Así de importante es el apego.

¿Vosotras qué pensáis? Seguro que tener unas nociones básicas os servirá para poner en su lugar las piezas de algún personaje concreto que os venga a la cabeza.

¿Te atreves a clasificar a algún personaje de tus últimas lecturas dentro de un tipo de apego?




Alejandra Beneyto

2 comentarios:

  1. Sin duda, una revisión completa y muy amena del complejo concepto del Apego. ¡Felicidades!

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  2. Muchas gracias, Marta. Todo un honor viniendo de una experta en el tema como tú :)

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