¿Por qué unos personajes nos llaman más que otros?

¿Por qué unas personas nos gustan más que otras? Es algo acerca de lo que todos hemos meditado en algún momento de nuestras vidas. ¿Qué hace que tengamos más afinidad con alguien? ¿Por qué hay gente a la que no soportamos?

Existen miles de teorías dentro de la Psicología Social que tratan de dar respuesta a estas preguntas. La atracción interpersonal es uno de los campos más estudiados y, después de un tiempo dándole vueltas, creo que todos los hallazgos pueden ser extrapolados al mundo de la literatura y, en el caso que nos ocupa, de la literatura romántica.

Como a estas alturas ya habrá quedado claro, para mí son la clave de cualquier historia.

Seguro que alguna vez te has perdido entre las letras de una novela y te has enamorado de uno de los personajes. O has pensado: "con este me iría de cañas". O "a este otro lo mataría con mis propias manos".

Si te ha pasado esto alguna vez, seguro que estás de acuerdo en que los personajes son como personas que viven en ese plano de realidad paralelo que llamamos ficción.

Yo, desde luego, soy de esa creencia. Tal vez por eso no es del todo descabellado que intente trasladar algunas de esas teorías para crear una explicación más o menos aceptable de por qué unos personajes nos gustan más que otros.

Por supuesto, cuando me pongo a crear mis propias historias, tengo en cuenta estos factores a la hora de plantearme personajes que quiero que luzcan más o menos atractivos.

¿Cuáles son los factores que influyen en la atracción?

Proximidad y semejanza. En principio estos dos factores van separados, pero escribiendo sobre ellos me he dado cuenta de que, en cierta forma, son dos caras de la misma moneda, especialmente si hablamos de personajes.

Las personas que son próximas a nosotros suelen ser más accesibles. Yo creo que este hecho es clave en la literatura romántica contemporánea, puesto que no deja de tener un componente aspiracional. Está comprobado que la proximidad puede incrementar la familiaridad, y que ésta a su vez puede aumentar la atracción (en este caso, la atracción hacia un personaje concreto).

Es más fácil sentirse cerca de una historia que transcurre en una ciudad española en la época actual que en una sociedad futurista con valores o costumbres que no se parecen nada a los nuestros.

Ojo, no digo que sea imposible. Solo digo que, para mí, ésta es una de las piedras angulares sobre las que descansa el éxito de la mayoría de historias contemporáneas dentro de la romántica adulta.

Lo mismo pasa con la semejanza. Conforme aumenta la semejanza con las personas, aumenta la atracción. Personas semejantes a nivel geográfico, nivel cultural, clase social y edad tienden a sentirse atraídos entre sí. Lo mismo pasa con las semejanzas de actitud y de personalidad. Es más fácil sentirse identificado con personas que se parecen a ti, que tienen problemas similares y cuyas circunstancias te recuerdan a las tuyas propias.

Un claro ejemplo de esto es el gran éxito obtenido por Elísabet Benavent en su famosa Saga Valeria. La propia autora reconoce que parte del secreto de su éxito es que entre las páginas de sus libros las lectoras encontraron personajes con los que se sentían identificadas.

Después de una proliferación de historias con un patrón de protagonistas bastante similar (y dicho sea de paso, poco realista), la llegada de las aventuras de Valeria y sus amigas  supusieron una buena dosis de realidad que tuvo una respuesta muy positiva por parte de las lectoras.



Características físicas. Ay. Qué difícil es hablar de las características físicas y de su importancia en la atracción interpersonal sin entrar en conflicto con mis propias creencias.

Ya lo he comentado alguna vez y hoy vuelto a decirlo: en Psicología, 1+1 no es siempre 2.

Esto es lo que dicen la mayoría de los estudios realizados, no es una verdad absoluta ni es determinante de nada. Tampoco es necesariamente mi opinión personal. Por favor, que nadie se sienta ofendido. En ciencias sociales siempre se cuenta con un margen de error y suele hablarse de tendencias, no de causa-consecuencia.

Dicho esto, lo que la literatura científica afirma, es que una persona con apariencia física agradable resulta más atractiva. 

Las características físicas de las personas son especialmente importantes en los primeros encuentros o cuando el primer contacto es superficial.

En los personajes, de manera inconsciente, pasa lo mismo. Tendemos a sentir una mayor simpatía inicial cuando el personaje es físicamente atractivo. De ahí que la mayoría de personajes (especialmente los que aparecen en romántica), sean guapos hasta decir basta. Se me ocurren millones de ejemplos. A decir verdad, lo que me está costando es que me vengan a la cabeza protagonistas de romántica que destaquen por ser feos.

Por poner en ejemplo (que a mí, personalmente, me pareció exagerado): Gideon Cross, de la Saga Crossfire. Guapo hasta la extenuación. Y su co-protagonista femenina, más de lo mismo. Lo más deseados del lugar.

La explicación de por qué resulta más atractivo un físico agradable tiene su origen en algo llamado Efecto Halo, que nos viene a decir que existe una tendencia general a suponer que quienes tienen una buena cualidad, tendrán más cualidades buenas. Así que, por norma general, es más fácil que de entrada nos caiga en gracia un personaje que ha sido descrito como físicamente agradable.



Factores relacionados con el afecto. Diferentes estudios demuestran que hay rasgos afectivos más valorados que otros. Por ejemplo: sinceridad, honestidad, comprensión, lealtad o dignidad.

Las personas afectuosas también suelen despertar en nosotros emociones positivas. A través de los libros, esto suele detectarse en el lenguaje no verbal que el escritor o escritora otorgue al personaje. ¿Es alguien que sonríe mucho? ¿Mira con atención y ojos cálidos? ¿Expresa sus emociones? Si la respuesta es sí, es más fácil que ese personaje nos acabe gustando. 

¿De cuántos personajes secundarios nos hemos enamorado por la simpatía que destilan? Por no hablar de los protagonistas...

Hace tiempo, encontré un ejemplo de esto en la novela Bajo la misma estrella, de John Green. Las sonrisitas de Augustus Waters son suficientes para que ese personaje se gane nuestro corazón de forma irremediable.



Competencia. Competencia es un término muy amplio. Os lo digo yo que me dedico a los recursos humanos y ahí tenemos competencias hasta en la sopa. En este caso concreto, por competencia debemos entender habilidades sociales o inteligencia. Que una persona/personaje "sea competente"; que sepa capaz de mantener una conversación interesante, que sepa de lo habla... Ese tipo de cosas.

Esto es algo que también tendemos a valorar positivamente cuando conocemos a alguien, ya sea en la ficción romántica o en la vida real.

Hay personajes que se ganan nuestro respeto por estar consiguiendo cosas en la vida gracias a su "nivel de competencia" (y no, no hablo de estudios).

En este sentido, me vienen a la cabeza los personajes de la novela La estúpida idea de dejarte marchar. Ambos súper comprometidos con su carrera y con grandes aptitudes para el trabajo que desarrollan. De esta novela me encantó lo realista de las carreras profesionales de ambos, donde además se reflejan muy bien los aspectos de competencia que os comento. La autora hizo un gran trabajo de documentación.



Estos son cuatro de los principales factores que median en la atracción interpersonal. En este post he querido trasladarlos para esbozar una pequeña explicación de por qué nos gustan más cierto tipo de personajes.

¿A ti qué te parece? ¿Se te ocurre alguno más? ¿Te ha venido algún ejemplo concreto a la cabeza?




Alejandra Beneyto

2 comentarios:

  1. Muy buena entrada. Aclaro que no quiero polemizar ni crear controversia con mi comentario, solo ampliar un poco la información. El único punto que he analizado más a fondo es el de proximidad y semejanza, que va muy de la mano con el de características físicas.

    Creo que este aspecto ha influenciado bastante en los escritores ―no solo de la novela romántica, sino en la literatura en general―, puesto que no es mentira la ausencia de personajes no blancos como protagonistas.

    Es bastante sencillo, por mercadeo no vas a vender igual una historia de amor en la cual uno de los personajes es de piel negra, a no ser que trates el tema de la discriminación o algo así. No, tu necesitas que tu libro sea un best-seller del género romántico y no uno más del montón, por lo que si tienes claro el concepto de que para lograr mayor empatía con el lector este debe sentirse identificado, y asumes que la población blanca es mayoría, tus personajes poseerán las características de ese público. Así de fácil.

    Para terminar, siempre he bromeado con estos dos ejemplos: ¿Si los personajes protagonistas de la saga Crepúsculo (hablo del libro, no la peli) hubieran sido no blancos (afros, asiáticos, latinos, etc) hubiera surtido el mismo efecto? ¿Igual con 50 sombras de Grey?

    No soy un experto en literatura romántica como tú, pero en este género el físico y la semejanza juegan, quizás, uno de los papeles de mayor relevancia.

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  2. Hola, Piper. En primer lugar, muchas gracias por tu comentario.
    Desgraciadamente, lo que comentas es cierto.
    En la literatura, y en especial en la literatura romántica, la proximidad y semejanza son clave para que los lectores empaticen con la historia. Como bien dices, si se asume que la población blanca es mayoría, esto condicionará la procedencia de los personajes. Las editoriales detrás de éxitos como los que comentas son muy conscientes de la importancia de estos factores, y no creo que sea casualidad que importantes best-sellers tengan como protagonistas personajes de piel blanca.
    Yo tampoco quiero entrar en controversia, pero estoy de acuerdo con tus palabras. Creo que queda mucho para que el mercado editorial abra las miras en e integre personajes no blancos como protagonistas de romántica.
    Espero que gracias a las nuevas formas de publicación, como la autopublicación, los nuevos escritores tengan la oportunidad de derribar algunos de los tópicos en el tema y apuesten por la diversidad de los personajes.

    Muchas gracias por tu aportación y gracias por leerme! Espero que en próximas entradas encuentres contenidos interesantes.

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