Principales conflictos por los que pasan los protagonistas de romántica


Cuando íbamos al colegio, nuestros profesores de Lengua nos contaban que las narraciones tenían tres partes diferenciadas: inicio, nudo y desenlace.

Años más tarde, cuando empezamos a disfrutar de las historias que leíamos, fuimos metiéndonos tanto en lo que nos mostraban las letras que la novela se convertía en un todo y no nos parábamos a pensar tanto en esas fases, pero ahí estaban.

La historia siempre cuenta con un conflicto principal que conduce la trama a lo largo de las páginas y que alcanza su punto álgido en la parte del nudo. Es decir, hacia la mitad del libro.


Dentro del género romántico, hay cierta tendencia a tratar temas que consigan que los lectores se sientan identificados y que a un mismo tiempo creen la suficiente expectación como para que se mantengan las ganas de seguir leyendo.

Muchos de esos conflictos que se reflejan a lo largo de una historia no son necesariamente el conflicto principal, y suelen estar en un segundo plano acompañando a los personajes. Su función es la de enriquecer la historia.

A día de hoy, dentro de la obsesión que parece haberse extendido por etiquetarlo absolutamente todo, en la literatura romántica existen millones de subgéneros que suelen dar respuesta a diferentes conflictos.

Dejando a un lado (de momento) mi opinión sobre si es bueno clasificar las historias o no, en el post de hoy me centraré especialmente en lo que se conoce como romántica adulta contemporánea, aunque he reservado un hueco para el ese subgénero en alza que es el new adult.

Cuando has leído tantas novelas románticas como lo he hecho yo, empiezas a ver patrones que se repiten, especialmente en cuanto al conflicto. No señalo esa repetición como algo malo, ni muchísimo menos. De hecho, es más bien todo lo contrario. Me encanta ver los mismos conflictos desde los enfoques que proporcionan distintos personajes porque siempre me hacen reflexionar. Ver cómo autoras crean personajes únicos capaces de enfrentarse a un mismo problema dentro de su propio estilo convierte la lectura en una experiencia nueva.

Suelen ser, además, los mismos problemas por los que todas pasamos en algún momento de nuestras vidas, así que nos es muy sencillo sentirnos identificadas y disfrutar la historia en primera persona.

A partir de los veintipocos años, que es cuando el género empieza a considerarse literatura romántica adulta, podemos encontrar las diferentes problemáticas o conflictos.

Pérdida de pareja. Aquí cabe un poco de todo. Parejas que rompen tras muchos años juntas, personajes que se encuentran en búsqueda activa del compañero adecuado, problemas de relación, infidelidades...

Como ya comenté en este post, las rupturas suelen ser el punto de partida de muchas historias dentro del género de la romántica contemporánea. Es habitual abrir un libro y encontrarse a una protagonista que desea rehacer su vida, o que ha perdido la confianza en los hombres después de que el último le saliera rana, o que debe volver a encontrarse después de una década al lado de la misma persona.

Una novela que empieza así es El cuaderno de Paula, de Sara Ballarín. Al comienzo, la protagonista se encuentra luchando por volver a encontrar su camino al tiempo que trata de recomponerse de una reciente ruptura sentimental.



Problemas de empleo. Otro clásico de la literatura romántica contemporánea: completar la trama con situaciones que se dan en el lugar de trabajo o que giran a su alrededor.

Por normal general dedicamos aproximadamente ocho horas diarias a nuestro trabajo. Es una parte muy importante de nuestras vidas, por lo que es de entender que en la mayoría de historias que se publican hoy en día, los estudios y el trabajo de los personajes tengan bastante peso en momentos determinados de la trama, ya sea porque no se encuentran satisfechos con su vida laboral, porque han perdido el empleo o, como pasa en la novela de Tessa Martín Lo que sea pero contigo, porque la vida laboral de los protagonistas es un personaje más.



Duelo. Tal vez, lo que por normal general entendemos como duelo, sea el conflicto menos común que se da en las novelas románticas. Como ya hablamos en su momento, duelo es equivalente a pérdida, por lo que además de la muerte de un ser querido, puede ser pérdida de una casa, un empleo, una pareja... 

La muerte y la pérdida forman parte de la vida forman parte de la vida, y muchas veces a raíz de un suceso de estas magnitudes los personajes ponen en marcha recursos y desarrollan habilidades que los hacen evolucionar dentro de la historia. Me parece un giro interesante, si bien es cierto que si abundaran dentro de la literatura romántica se saldría un poco de la línea esperada en el género.

El duelo también puede ser un interesante punto de partida para los personajes, como es el caso de la novela Nadie como tú, de J.A. Redmerski.

Aunque no es lo habitual, encontrarse de vez en cuando una historia que se inicie con este elemento puede ser un enfoque interesante.



Adaptación a la vida adulta. Tal vez, la adaptación a la vida adulta como tal es más propia del género New Adult, en el que los protagonistas, por norma general, están iniciando su carrera profesional o siguen estudiando y deben sentarse a pensar sobre qué camino escoger. 

Si nos refiriésemos a la romántica adulta, la manera adecuada de tratar este tema sería "buscar el equilibrio en la vida adulta". Esto es algo que también vemos reflejado en las novelas y, en la mayoría de los casos, va en relación con lo expuesto en los puntos anteriores.

¿Cómo compaginar un buen trabajo con una pareja y vida social?

Este tema siempre aparece de manera secundaria en las historias contemporáneas, y sirve para dotar a la trama de un mayor realismo. ¿Acaso no es algo que todos, en la vida real, nos planteamos cuando alcanzamos la edad adulta? Hacer malabares entre las distintas facetas de nuestras vidas para conseguir sentirnos realizados a todos los niveles no es tarea fácil, y ver cómo los personajes de la novela que estamos leyendo se enfrentan a retos parecidos a los nuestros, aumenta el nivel de identificación con la historia.

Una novela que habla de encontrar el balance entre diferentes facetas es Beautiful Player, de Christina Lauren. Aunque al final no acaba siendo lo más relevante de la historia, me gusta cómo se parte de esa búsqueda de equilibrio entre vida social, trabajo y romance para conducir la trama.



Y a ti, ¿se te ocurren otros problemas que se tratan mucho en la novela romántica? ¿Te atreves a poner algún ejemplo?



Alejandra Beneyto

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