Cómo crear personajes con depresión para una trama romántica



¡Feliz 2017!
Bienvenid@ a un año nuevo en el Diván de la Ficción Romántica.

Durante estas vacaciones he estado pensando cómo puedo ayudarte a conseguir personajes más creíbles... y se me ha ocurrido poner a tu disposición mis conocimientos sobre Psicología Clínica.

¿Alguna vez te ha apetecido meter algún personaje con un trastorno mental pero no sabías por dónde empezar? ¿La historia te pedía un giro en el que apareciera un diagnóstico psiquiátrico pero has sentido que te faltaban datos para reflejarlo fielmente?

He pensado hacer una sección en la que contarte algunos trucos sobre trastornos psicológicos, con la intención de ayudarte a conseguirlo.

Hace unos meses, empecé el blog con este post que hablaba de cuatro problemas psicológicos que podíamos encontrar en romántica. 

Entre algunos otros hablaba de la depresión y decía que es uno de los más utilizados en novela romántica, pero que al mismo tiempo había una tendencia a confundir la depresión con situaciones en las que el protagonista está intensamente triste. 

Creo que la depresión es un trastorno muy socorrido para darle una vueltecita de tuerca a una trama romántica. Ya sea uno de los protagonistas el que lo padece o algún secundario con peso en la historia. 

Cuando me pongo a planificar personajes, invierto mucho tiempo en elegir los matices que voy a resaltar e intento encontrar ejemplos que lo ilustren a lo largo de la historia.

En algunas de mis historias aparecen secundarios con trastornos mentales, y cuando me pongo a trabajar sobre ellos echo mano de mis viejos apuntes de Psicología Clínica para tener un punto de partida que otorgue credibilidad a la sintomatología que presentará el personaje.

Suelo fijarme en el catálogo de síntomas propio del trastorno para entenderlo y poder reflejar fielmente las diferentes características.

Para construir un personajes que padezcan un episodio depresivo mayor, hoy te traigo una pequeña guía que explica por categorías la sintomatología del trastorno.

SÍNTOMAS DEPRESIVOS

Síntomas anímicos: la tristeza es el síntoma anímico por excelencia, de esto no cabe ninguna duda, y es muy fácil de reflejar a medida que escribimos. 
Sin embargo, en algunos casos el estado de ánimo predominante puede ser la irritabilidad, la sensación de vacío o el nerviosismo, y también puede ser interesante introducirlo en la narración. 
En los casos más graves se puede llegar a negar los sentimientos de tristeza porque existe una sensación de incapacidad de tener ningún sentimiento. 
Lo más significativo de las personas con depresión es la ausencia de emociones positivas, a la que se añade la presencia de emociones negativas y de anhedonia (pérdida del placer). 

Síntomas motivacionales y conductuales: esta categoría hace referencia al comportamiento de la persona. Por lo general, alguien que tiene depresión se encuentra en un estado apático. Siente indiferencia ante situaciones sociales, no disfruta de las actividades del día a día, no tiene ganas de hacer nada...
Es importante cuando estamos trabajando en un personaje con depresión que reflejemos esa actitud de desgana general.

Síntomas cognitivos: además de pensamientos negativos, existe alteración de la memoria, la atención y la capacidad de concentración. El contenido de los pensamientos, además, está alterado. Es frecuente que la persona muestre sentimientos de culpa, autodepreciación o pérdida de autoestima. 
No podemos describir un personaje con depresión pasando por alto este punto. 
Los pensamientos negativos están presente durante la mayor parte del día y son una de las características más importantes del trastorno.

Síntomas físicos: en la mayoría de casos de depresión aparecen cambios físicos. El más común es la alteración del sueño, especialmente insomnio. A diferencia de lo que se tiende a pensar, la hipersomnia (sueño excesivo) aparece en un porcentaje muy bajito de casos.
Además, la persona experimenta fatiga o cansancio intenso, pérdida del apetito, disminución de la actividad y deseo sexuales y molestias corporales difusas. 
Mostrar este tipo de cambios, que por lo general son menos conocidos, enriquecerá la construcción del personaje con episodio depresivo mayor. 

Síntomas interpersonales: deterioro de las relaciones sociales. Normalmente sufren rechazo por parte de las personas que les rodean, lo cual les lleva al aislamiento y esto retroalimenta su alejamiento de sus seres queridos. 
Esta suele ser una de las esferas del personaje que más fácil se refleja a lo largo de una narración, y es la que más juego suele dar a la trama.

¿Te ves capaz de construir un personaje de estas características? ¿Alguna vez lo habías intentado? ¿Conoces algún libro en el que aparezca un episodio depresivo mayor?

Alejandra Beneyto

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