¿Cómo reflejar emociones en tus personajes?


Los libros son emociones. O, al menos, los buenos libros deberían serlo.
Todos los que nos sumergimos en las páginas de una historia buscamos sentir algo; algo que atraviese el papel y nos haga vivir las emociones que desprenden los personajes.

Si eres escritor, sabrás la dificultad que entraña reflejar los estados emocionales de los protagonistas. Para plasmarlas correctamente, es importante conocer qué tipos de emociones existen, qué características tienen y a qué tipo de situaciones están asociadas. Partiendo de aquí, será más fácil ponerle palabras a aquello que están sintiendo nuestros personajes.

Para que este post tenga sentido, creo que es importante saber de qué estamos hablando, y para ello me gustaría empezar por una definición operativa. 

Según los expertos, una emoción es un proceso desencadenado por la valoración de una situación, que produce una alteración en la activación del organismo.

Para hablar de las emociones de los personajes, además, es importante distinguir entre proceso o estado emocional, que es el cambio puntual que se produce en un determinado momento y rasgo o tendencia emocional, que serían aquellas formas habituales en las que el personaje responde emocionalmente.

No es lo mismo describir una acción en la cual un personaje reacciona de una forma determinada, que planificar su patrón emocional en general, que será más o menos estable en el tiempo.

También considero importante distinguir el término emoción de otros afines que pueden ser confundidos en un momento determinado y que es importante tener en cuenta a medida que avanzamos en nuestra narración.
  • Afecto: es más general que la emoción y más primitivo. Tiene que ver con la preferencia que muestra una persona ante las distintas situaciones. La emoción sería un tipo de afecto, pero se caracteriza porque su duración suele ser muy corta. 
  • Humor: forma específica de estado afectivo. Puede durar varios días.
  • Sentimiento: experiencia subjetiva de la emoción. Es la evaluación que de forma reiterada hace el sujeto cuando tiene que enfrentarse a una situación.
  • Estado de ánimo: es una experiencia afectiva de fondo con naturaleza de defensa. Dura más que la emoción y tiene una intensidad menor.
A la hora de escribir acerca de las emociones que experimentan los personajes que aparecen en nuestros relatos, es interesante entender su estructura. 
Algunas corrientes dicen que las emociones están definidas por tres niveles (neurofisiológico, expresivoexperiencias), por lo que siempre que en nuestros escritos queramos reflejar alguna de ellas tendremos que tener en cuenta los tres. 

Tomemos por ejemplo la ansiedad.

El nivel neurofisiológico viene a decirnos que cada emoción fundamental se define con un patrón particular o único innatamente programado a nivel cerebral.
Si nuestro personaje está nervioso/ansioso, lo normal será que aumente su frecuencia cardiaca, que le suden las manos, que se muestre inquieto... 

El nivel expresivo es el patrón de actividad facial, corporal y de expresiones vocales. Por ejemplo, en el caso de la ansiedad, la tensión muscular que presente o un tono de voz tembloroso.

Por último, el nivel experiencial es la cualidad de la emoción; la experiencia subjetiva. Lo que siente el personaje, sus pensamientos sus sensaciones... 

Para realizar una descripción lo más fiel posible a la realidad, lo ideal será mostrar la ansiedad en los tres niveles en las que puede manifestarse.

Existen varias corrientes que hablan sobre qué emociones son innatas y cuáles aprendidas. No quiero entrar en debate sobre este tema porque nos daría para otro post entero, pero sí que quiero hablar de una clasificación universalmente aceptada. Las emociones pueden dividirse en positivas, neutras y negativas, según su funcionalidad para la supervivencia.

A continuación te hablo de aquellas más estudiadas, con el fin de que tengas una descripción lo más completa posible que te ayude a construir historias con un componente emocional elevado.

Es lo que yo he llamado catálogo de emociones. Recoge las emociones consideradas más básicas a partir de las cuales podemos construir la experiencia emocional de nuestros personajes.

EMOCIONES POSITIVAS 
Sentimientos agradables; valoración de la situación como beneficiosa, duración temporal corta.

Felicidad: emoción que se complace en la posesión de algún bien. Es la forma en que se evalúa la vida en su conjunto o los aspectos significativos de la misma. Tiene un amplio impacto en la vida del individuo.
La felicidad tiene "poderes recuperativos"; puede ser un recuperador del estrés.

Amor/cariño: es el aspecto que sentimos por otra persona, animal o cosa. Existen varios tipos de amor. En este post te hablé más extensamente del tema.

Humor: buena disposición en que uno se encuentra para hacer alguna cosa. La respuesta de humor se refiere a la percepción de un estímulo como divertido y a veces incluye respuestas abiertas, como sonrisas, risas y carcajadas.

Interés: es una emoción muy determinada por la estimulación ambiental, como por ejemplo la novedad, desafíos provenientes del entorno, pensamientos sobre alcanzar cosas...

EMOCIONES NEUTRAS
No producen reacciones ni agradables ni desagradables. Su finalidad es facilitar la aparición de posteriores estados emocionales.

Sorpresa: reacción causada por algo imprevisto o extraño. Se trata de la emoción más breve. Se produce de forma súbita y suele convertirse rápidamente en otra emoción congruente con la situación desencadenante. 

EMOCIONES NEGATIVAS
Implican sentimientos desagradables y valoración de la situación como dañina.

Miedo: emoción producida por un peligro presente e inminente, por lo que se encuentra muy ligado al estímulo que lo genera. Hay que distinguir entre miedo agudo (provocado por estímulos tangibles. Suele disminuir cuando el desencadenante desaparece o es evitado) y crónico (más complejo en cuanto a las situaciones que lo genera. Puede estar asociado a fuentes tangibles o no).

Ansiedad: estado de agitación e inquietud, parecida a la producida por el miedo, aunque puede no estar asociada a un estímulo desencadenante concreto. La diferencia principal entre ansiedad y miedo, es que el miedo se produce ante un peligro real y la reacción es proporcionada a este. En la ansiedad, la reacción es desproporcionadamente intensa con la supuesta peligrosidad del estímulo.

Ira: reacción de irritación, furia o cólera causada por la indignación y el enojo de sentir vulnerados nuestros derechos. Se presenta cuando se ve bloqueada la consecución de una meta o la satisfacción de una necesidad.

Hostilidad: actitud de resentimiento que conlleva respuestas verbales o motoras explícitas. 

Tristeza: es una emoción que se produce en respuesta a sucesos que son considerados como no placenteros y que denota pesadumbre y melancolía. Aunque se considera una emoción displacentera, no siempre es negativa.

Asco: respuesta emocional causada por la repugnancia que se tiene de alguna cosa o por una impresión desagradable causada por algo. Es una de las reacciones emocionales en las que las sensaciones fisiológicas son más patentes.

Para mí, lo más importante a la hora de hablar de emociones, es ser fiel a su estructura tridimensional. Es importante explorar las emociones más básicas y sus características para poderlas plasmar de la manera más fiel posible en mis historias. Es mucho más fácil sentir que tal personaje está nervioso ante X situación si lo imagino sudando, tenso y con pensamientos ansiosos que si en el texto solo indica "Fulanito estaba nervioso". 

Cuando conocemos cómo funcionan las emociones y cuáles son las experiencias emocionales más básicas (universalmente aceptadas), será más fácil entender el estado emocional que se da en nuestros personajes y, por tanto, escribir sobre ello. 

Y tú, ¿cómo te planificas para hablar de emociones en tus escritos? ¿Sabías que las emociones se configuran en tres niveles? ¿Sueles reflejarlos los tres?


Alejandra Beneyto

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Instagram