9 pasos para crear tu novela romántica

Las últimas semanas he estado pensando mucho en todo lo que conlleva el proceso de creación de una novela: los pasos que damos, las decisiones que tomamos, el tiempo que invertimos...
Por supuesto, no hay una manera estándar de hacerlo. Tampoco hay una fórmula infalible que nos asegure el éxito. Lo que sí que es cierto es que si haces un poco de investigación por los diferentes blogs dedicados a la literatura encontrarás cierto consenso en algunas de las partes. 

Cuando empecé a escribir no tenía ni idea de nada de esto. Hacía las cosas fiándome más o menos de mi intuición. Me guiaba por cuestiones subjetivas como qué me pedía la historia, los personajes o cuál giro me parecía mas coherente. Planifiqué lo mínimo, solo la cronología en la que iría desarrollándose la trama, los personajes, busqué información acerca de los escenarios y esbocé la división aproximada por capítulos. 

Paradójicamente, cuanto más avanzaba con la historia más necesitaba planificar para que la novela no se me fuera de las manos. Aunque estoy muy satisfecha con el resultado, creo que no habría tardado tanto en terminarla de haber hecho una planificación más exhaustiva desde un primer momento. 

Antes de meternos de lleno en los que llamaremos los 9 pasos para crear una novela romántica, creo necesario hacer una distinción entre los escritores de brújula y de mapa. Igual ya estás familiarizado con estos términos, pero por si acaso los recordamos:
  • Un escritor de brújula es aquel que no planifica, o cuyo grado de planificación es mínimo. Van avanzando según la inspiración del momento, dejándose llevar por la historia y por lo que esta les va pidiendo. 
  • El escritor de mapa, por el contrario, no deja nada al azar. Se caracteriza por planificar la mayor parte de la novela y seguir ese camino trazado durante la escritura. 

Son los del segundo tipo, los escritores de mapa, los que van a seguir los pasos que te propongo a continuación; los pasos generales que se siguen en la planificación de una novela. 

Estos pasos, a priori, pueden servir para planificar cualquier tipo de historia, no solo una romántica, pero como verás en su desarrollo, hablaré de cada uno de ellos haciendo alusión a las características propias de la novela romántica. 

¿Quieres conocerlos?

9 pasos para crear tu novela romántica

LA IDEA. Creo que hay ideas que buscas e ideas que te encuentran. Cualquier estímulo puede ser la semilla que hará florecer una idea si tu mente está abierta a ello. Puede ser un olor, una canción, un diálogo que has escuchado en una película... Cuando una idea cruce tu cabeza, cázala antes de que se te escape. Apúntala en un lugar seguro, y guárdala en un rinconcito de tu cabeza.

CRECIMIENTO DE LA IDEA. Una vez que ya tienes la idea, lo normal es dejar pasar un tiempo para que esta madure. Poco a poco van surgiendo detalles que irán decorándola y haciéndola más compleja. Si se trata de una novela romántica, lo normal es que empieces a dibujar en tu mente el conflicto que separa a los dos protagonistas. Irás pensando en escenarios, posibles diálogos entre ellos, alguna trama secundaria que enriquezca la historia... Probablemente nada de esto esté ordenado, sino que serán partes sueltas que más adelante tendrás que ponerte a ordenar para dotarlas de sentido.

CONSTRUCCIÓN DE LOS PERSONAJES. Una vez que ya tienes claro cuál será el conflicto de la historia, tienes que conocer a los personajes que lo representarán a lo largo de las páginas. Si eres asiduo a este blog, sabrás que para mí esta es una de las partes más importantes (si no la que más). Mi consejo, por tanto, es que te explayes aquí. Dedica bastante tiempo a trabajar en los personajes, porque son ellos los que sostendrán la historia. 
En romántica, de hecho, son los que llevan el mayor peso de la trama (al menos en gran parte de los subgéneros). Si el obstáculo entre los protagonistas es algo de carácter no tangible, como sus personalidades, sus sueños y motivaciones o sus estilos de vida, esto deberá estar muy bien definido para que el conflicto entre ellos sea consistente y la historia no haga aguas. 
Hay que hacer un trabajo muy exhaustivo con dos los protagonistas que conformen la pareja principal, y también con los secundarios que hayas elegido para hacer tu novela más redonda: los amigos de ellos, sus familiares, sus compañeros de trabajo... Identifica bien quiénes tendrán un papel importante en la historia y trata de conocerlos a fondo.
Un pequeño truco: mientras vas construyendo a tus personajes, de manera inconsciente, suelen empezar a aparecer ideas que podrás utilizar a lo largo de la trama. 
Además, cuanto más trabajes en ellos, más coherente y verosímil será tu historia.

ESTRUCTURA. Aquí la cosa empieza a complicarse. Ya sabes de qué va tu historia, cuál es el conflicto principal y quiénes son los protagonistas. Ahora toca meterse de lleno con la estructura. ¿Cómo empieza? ¿Cuál es el final más fiel a la trama? ¿Qué les pasa a los personajes? ¿Qué les hace evolucionar? 
Existen varios métodos para planificar la estructura de tu novela. Es importante que desde el principio analices el punto del que salen tus personajes y hasta dónde quieres que lleguen (el planteamiento y el desenlace de tu historia). Poco a poco, deberás ir planificando lo que ocurre en el nudo, en la parte más compleja de la novela, aquella que le da profundidad y complejidad.
Es normal atascarse en el nudo, es la parte con más giros de la historia a nivel narrativo, por ello resulta la más difícil de escribir. 
Aquí, mi consejo es que leas este artículo sobre diferentes métodos para planificar tu novela.
Yo utilizo la escaleta porque es la que más me ayuda a poner las piezas en su lugar. Pero cada uno tenemos una forma de trabajar, por lo que todos son igual de válidos.

DOCUMENTACIÓN. Este paso lo he puesto en cuarto lugar, pero no necesariamente tiene que ir aquí. Hay quien lo lleva de manera paralela a la redacción del borrador, hay quien lo hace en primer lugar... Yo suelo meterlo aquí, cuando ya tengo clara la estructura y sé más o menos sobre qué puntos debo documentarme. 
La documentación va desde los puestos de trabajo que desempeñan los protagonistas, hasta la ciudad donde se desarrolla la trama, pasando por un sinfín de situaciones que puedan darse en la novela. 
Por ejemplo, si uno de los personajes sufre un trastorno mental, habrá que buscar información que sostenga su caracterización. 
Creo que si una historia que ha sido correctamente documentada, esto se notará en la limpieza y verosimilitud de la misma.
Puede que sea la parte más tediosa, porque internet es un mundo de información y resulta fácil perderse entre tanto dato, pero si quieres que tu novela quede bien y sea lo más realista posible, no hay otra opción.

REGISTRO DE ESCENARIOS. Este punto variará mucho en función del subgénero de romántica del que se trate. Por ejemplo, si estamos hablando de una novela romántica paranormal o fantástica, lo normal es que los escenarios tengan mucho peso y que haya que trabajar mucho en ellos. 
Si, por el contrario, se trata de una novela contemporánea, simplemente habrá que trabajar en las viviendas de los personajes, sus lugares de trabajo (si aparecen a lo largo de la historia) o los sitios que frecuenten. 
Es importante tener un plano mental y, a ser posible, plasmado sobre el papel, de los sitios donde se desarrollará la acción. De esta manera las descripciones serán más completas y ayudarás al lector a situarse en escena.

BORRADOR. Ahora que ya tienes claro de qué va tu novela, cuál es el conflicto personal, quiénes son los personajes, cómo y dónde se desarrollará la trama y tienes toda la información que necesitas para darle verosimilitud y coherencia... es el momento de empezar a escribirla. 
Comienza a poner palabras a todas esas ideas que has ido trazando en tu cabeza y deja que la historia vaya avanzando. 
No sé decirte cuál es el tiempo aproximado para la redacción de un borrador, dependerá de la extensión de este y del número de palabras que escribas al día. 
Lo importante es que avances de manera paulatina y, que dentro del orden previamente planificado, te vayas dejando llevar por lo que pida la historia. No te preocupes si no obtienes el resultado esperado, todavía queda la fase de corrección y podrás sacar brillo a tu texto.

CORRECCIÓN. Esta es la parte más temida por algunos autores. La corrección del manuscrito. Empezaremos diciendo que hay tres tipos de corrección: ortotipográfica, de estructura y de estilo. Más aparte las correcciones que el autor considere añadir de su propia obra. 
Mi consejo aquí es que, en un primer momento, corrijas tu propio material. Deja pasar un tiempo y después retoma tu novela y cambia, pule y mejora todo aquello que no termina de convencerte. Después de esto, que es un proceso bastante largo, deja que tu novela vea la luz. Pásasela a un par de lectores beta, gente en cuyo criterio confíes, y que ellos te señalen todo aquello que tú puedas haber pasado por alto, como errores de coherencia, erratas, cosas que no terminen de cuadrar... A continuación, evalúa todos esos consejos e incluye los que consideres necesarios.
Por último, contrata un corrector profesional. Alguien que sepa ver más allá y que pula de manera definitiva tu escrito, especialmente en cuestiones ortotipográficas y de estilo. Especialmente si has decidido autopublicar tu novela, tus lectores te lo agradecerán.

¿Y AHORA QUÉ? Cuando ya tienes tu manuscrito definitivo, toca pensar qué hacer con él. Está la opción tradicional de enviar tu novela a una editorial y esperar a que ellos te den una respuesta. También puedes mandar la novela a algún certamen literario. Y por supuesto está la opción de la autopublicación. 
En cualquiera de los tres casos, tendrás que poner en marcha una estrategia de marketing para darte a conocer, incluso aunque finalmente sea una editorial la que decida publicarte. 
Aquí conviene que te informes mucho sobre el tema. Tanto en materia de marketing como de las distintas opciones que puedas contemplar para este paso del camino. 

Hasta aquí mi aportación de los 9 pasos para crear una novela romántica. ¿Estás escribiendo algo actualmente? ¿Por qué paso vas? ¿Hay alguno de ellos que se te resista especialmente?

Alejandra Beneyto

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